'La gran escultora de México'

 

Ángela Gurría nació en 1929, en la Ciudad de México.

Fue alumna del escultor Germán Cueto, introductor del abstraccionismo dentro de las formas escultóricas en el arte moderno en México, posteriormente fue aprendiz en el taller de Mario Zamora y continuó su aprendizaje para desarrollar otras técnicas en Inglaterra, Francia, Italia, Estados Unidos y Grecia.

En ese entonces, firmó sus obras bajo pseudónimos masculinos como Alberto Gurría o Ángel Gurría, sin embargo, con el tiempo dejó el anonimato y se convirtió en pionera en la escultura moderna mexicana, logrando reconocimiento con su obra pública y monumental en México. Su trabajo más reconocido fue realizado para los Juegos Olímpicos en 1968 para la Ruta de la Amistad. Sus obras forman parte del inconsciente colectivo escultórico de México.

El mármol, la cantera, y el hierro –pintado o sin pintar-- son los materiales más recurrentes en la obra de la artista. Su obra se compone de elementos de la naturaleza y de símbolos prehispánicos --mariposas, cráneos, jaguares y flores son los más recurrentes -- formas geométricas y figurativas, que resultan en su propio lenguaje y geometría para una síntesis de las formas.